Guantanamera
Cuba, hoy. Un atípico cortejo fúnebre y un camión cubren el mismo recorrido, aunque con muy diferentes cometidos. El cortejo, compuesto por un funcionario, su esposa Gina y un anciano, debe cumplir un ahorrativo plan estatal de traslado de difuntos. El camión, conducido por Mariano (Jorge Perugorría) realiza su ruta habitual. Lo que comenzó siendo un cruce fortuito, termina convirtiéndose en un encuentro continuado. Mariano y Gina coinciden y se reconocen: Gina fue profesora de Mariano en la universidad y un amor frustado para éste. La caravana fúnebre avanza. Sus tropiezos con el camión y un sinfín de divertidas peripecias van uniendo poco a poco a Gina y a Mariano hasta conseguir que ambos tomen una decisión.