¿Qué te juegas, Mari Pili?

Our story starts on a summer morning when three girls find out, too late, that the frozen “empanadillas” must be fried with oil. While they clean the kitchen, Sole complains of the complexity of the rituals of finding a partner, shaving every week, posing sexily (which has very bad effects on her spine and posture), drinking far too many gin and tonics, etc. Bearing in mind that flirting consists solely of “being in physical state ready to attract members of the opposite sex”, Sole asks why it is necessary to wait for the weekend to go to a club and get into a clinch with the first man who asks her name. Marta takes the opportunity of her friend’s declaration out loud to say that she is a woman of action, and suggests a game: to save up all the introductory rituals of finding and keeping a man, and instead to take a short cut, in other words to have an adventure with the first man who asks their name. Sole agrees right away, but it is clear that, leaving her intelligence to one side, the poor girl raises little interest in the opposite sex. Mari Pili, on the other hand, the one in the group who gets through the most men, at first doesn’t want to play the game, though she is finally persuaded to take part. And the game begins. 

Nuestra historia comienza una mañana de verano que las tres chicas descubren demasiado tarde que las empanadillas congeladas se han de freir con aceite. Mientras limpian la cocina, Sole se queja de lo complejo que resulta el ritual de buscar pareja, depilarse cada semana, adoptar posturas sensuales con grave riesgo de desviación de la columna, atiborrarse de gin-tonics, etc. Teniendo en cuenta que el deseo de ligar consiste “únicamente en un estado anímico que predispone a aceptar a un miembro del sexo contrario”, Sole se plantea “¿Por qué hay que esperar al fin de semana para ir a una discoteca y enrollarse con el primer hombre que le pregunte a una el nombre?”. Marta aprovecha esta reflexión en voz alta de su compañera de piso para dejar bien claro que es una mujer de acción. No se le ocurre otra cosa que proponer un juego: ahorrarse todos los preámbulos del ritual de caza y captura del macho, tomar un atajo de la búsqueda de pareja, es decir, vivir una aventura con el primer hombre que les pregunte el nombre. Sole se apunta sin dudar un instante pero no es de extrañar, ya que la pobre destaca, dejando a un lado su inteligencia, por el poco interés que despierta en el sexo opuesto. Mari Pili, en cambio, la devoradora de hombres del grupo, en un primer momento, se niega en redondo a participar en este juego aunque al final acaba aceptando. Y el juego empieza.

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